sábado, 28 de febrero de 2009

Va por ellas

Navegando por la FEDAC se me ocurrió localizar fotos de mujeres trabajadoras y he hecho un montaje con ellas, con fondo musical. Puede servir como referencia para reflexionar sobre la historia del trabajo en Canarias, cómo si no se tiene en cuenta la perspectiva de género una parte de lo sucedido que puede ayudar a comprender la realidad y los procesos de cambio se pierde. Por ejemplo, sólo aparecen fotos de mujeres trabajando en las actividades que se consideran "trabajo" (es decir, remuneradas): agricultura, industria, comercio, servicios (educación, enfermería, servicio doméstico,...), administrativas, pero no aparecen fotos de mujeres en sus labores domésticas (aunque algunas de las actividades en el campo eran tareas "domésticas", es decir, no remuneradas). Así, se pierden las referencias sobre la principal actividad de las mujeres a lo largo de siglos. Tampoco aparecen los trabajos "prohibidos"... De todos modos, queda a su vez el testimonio de que históricamente las mujeres hemos formado parte de la fuerza de trabajo, algo no reconocido y rechazado durante también mucho tiempo. Finalmente, mirar al pasado mueve a pensar en que aún muchas cosas no han cambiado, y que en la actualidad son muchas de esas actividades las que siguen aglutinando el trabajo asalariado femenino.

En fin, aquí va el enlace con el archivo:

sábado, 31 de enero de 2009

A mi abuela y a mi tía

2 DE FEBRERO DE 2007. CUMPLEAÑOS DE AIDA Y POLY

Me atrevo a dirigirme a ustedes porque así me lo ha pedido mi tía Aída, y aquí va mi relato. Como ya tengo edad para ello, aprovecharé la oportunidad para contar mi historia de esta familia, que obviamente es una parte importante de mi propia historia y de la de todos los que estamos aquí. Como saben, este año ha sido declarado de celebración de la memoria histórica. El 94 cumpleaños de Poly me mueve a situar mis palabras en esa memoria, pero tratando de recuperar el significado que los grandes acontecimientos (los que solíamos estudiar en el colegio como la “Historia”), han podido tener para nuestra propia familia y en particular para nuestras dos homenajeadas.

El relato no puede comenzar sin recordar a mis bisabuelos, Néstor y Mª Rosa (para mí, “abuela María”), y a su familia, los tíos Simón y Nestoro, y las hermanas de Poly, tía Pinocha, Bernarda, Mª Rosa, Lolita y Saro. No sé mucho de su infancia y su juventud, pero sí que algo muy intenso los mantuvo unidos siempre, y que ese ha sido su principal legado a todas las generaciones posteriores.

Probablemente son los años 20 de Poly los que quizás más hayan estado marcados por los acontecimientos que denominamos históricos, la II República, la Guerra Civil y la Posguerra, pues fueron los que pudo compartir con Domingo y en los que entre los dos construyeron la familia con sus cuatro hijos. De hecho, Aída nació un día como hoy del año 39 (el año que se dio por terminada la Guerra Civil), siendo probablemente el mejor regalo de cumpleaños que Poly ha podido tener en toda su larga vida. No me cabe la menor duda de que estos años marcaron a Domingo, que seguro que celebró la victoria republicana primero, pero que por su condición de republicano y socialista conoció el encierro en los campos de concentración de nuestra isla y en el Hospital San Martín. Pero también debieron marcar a Poly, que compartió con otras mujeres la condición de esposas de presos políticos teniendo que movilizarse juntas para conseguir que sus maridos no fueran maltratados en el encierro, al tiempo que asumían en soledad la atención de sus hijos e hijas.

Imagino que la Posguerra constituyó el periodo de mayor tranquilidad en la vida de mis abuelos. Después de la Guerra nació Luky y vinieron los años de San Cristóbal y de la casa de Alcalde Obregón, que percibo como espacios compartidos con los buenos amigos (especialmente los Padilla), con los demás niños del barrio y con buena parte de sus familias. Pero creo que la verdadera posguerra para Poly llegó cuando tuvo que reiniciar su vida sin Domingo. De golpe y porrazo, sin previo aviso, Poly tuvo que pasar a ejercer de madre y padre de sus hijos, asumir el trabajo de su marido y requerir el apoyo de la familia y los amigos para salir adelante.

Y en esa labor llegaron los años cincuenta, en los que de nuevo mi abuela tuvo que enfrentarse a un inesperado reto, al tener que trasladarse a Madrid con Aída huyendo de los elementos que aquí le impedían sobrellevar su asma. Poly y Aída llegan a Madrid justo coincidiendo con los inicios de un periodo de migraciones desde las zonas rurales de todo el país a las capitales, y en particular a Madrid, de modo que de nuevo participan a su manera en procesos de cambio que han sido importantes en nuestro pasado reciente.

No cabe duda de que este fue un acontecimiento central, sobre todo para mi tía Aída, a la que sus sobrinos conocimos en realidad como “nuestra tía la de Madrid”. También en los años cincuenta conocimos la otra cara de las migraciones en nuestro país, con la marcha primero de tío Juan y luego de la entrañable tía Saro y su hijo Juancho a Venezuela, creando un nuevo espacio de referencia para todos nosotros. Madrid y Venezuela hacen de mi abuela una abuela “viajera”, de lo cual yo presumía porque no era muy usual entre la gente de mi edad.

En Madrid Aída comienza una vida nueva, en la que se van sumando entrañables amigas que pasan a integrarse para siempre en nuestro paisaje familiar, comenzando por Luisa y Nena, siguiendo con sus hijos (Paloma, Belén, Oscar, Edelmiro) y los que, como Yiyo y Paco, comparten todos nuestros encuentros.

A finales de los años cincuenta el acontecimiento son los matrimonios de mi tío Arístides, que con Loly une a los Medina a nuestros destinos, y de mi propia madre con mi padre, con el que creo que esta familia pudo acercarse al entorno rural por sus vínculos con Valsequillo. En el 59 Poly cambia su condición, pasando a ser abuela con Mireya y ya sin parar hasta llegar a los 16 nietos con Oliver.

Los años sesenta, los del desarrollo económico y cierto optimismo en la vida social, nos instalan en La Laja, el espacio común de nuestra infancia y la juventud “ye-yé” y en algunas de las vacaciones en Arucas, en la finca de Manolo Cardona, donde celebramos la navidad hasta que nos dejó. Nos sumamos más nietos a Mireya: Aris, Ulises, Freya, Graciella, yo misma, Adolfo. A mediados de la década en Madrid Aída se encuentra con Carlos, que no tardó en convertirse en nuestro tío. Con él vinieron Pamplona, mamá Carmen y Anselmo, los Elso, los sanfermines y, por qué no decirlo, al cabo del tiempo, El Corte Ingles. Y sobre todo nuestros primos de Madrid: Elena, Carmen y Carlos.

En los setenta sigue aumentando la familia gracias a Marina y Luky, que nos traen a Raquel, Oscar, los gemelos Iván y Ruth, y finalmente al precioso Alexis y a Óliver. Aparece aquí durante algunos años Valsequillo en los inviernos, en el terreno de Arístides y Loly, donde jugábamos a entrar por puertas invisibles a habitaciones imaginadas. Ese sueño vino a hacerse realidad, curiosamente, con la casa también compartida de Manolo y Graciella. En esta década, en que llegó la crisis de la dictadura, empezaron a notarse los cambios en nuestra generación fruto del esfuerzo de nuestros mayores. Los nietos estrenamos los institutos públicos (estatales se llamaban entonces), como fruto de la política de igualdad de oportunidades que comenzó a impulsarse en el año setenta por vez primera en este país, y finalmente accedimos a la Universidad (tanto las chicas como los chicos, otra novedad en la historia familiar), sobreviviendo como podíamos a las dificultades económicas que conllevó la crisis del petróleo, que coincidió con la Transición y Adolfo Suárez (adorado por mi tía Aída).

En los años ochenta Poly experimenta algo que tuvo que ser especial: primero, poder votar en las convocatorias electorales democráticas al amparo de la Constitución del 78. Después, en el 82, ver al partido de su marido ganar las elecciones y disfrutar de un presidente del gobierno al que ella, a su manera, integró en la familia poniendo su foto dedicada entre las de los demás retratos familiares. Probablemente uno de los momentos más especiales de su vida en los últimos años tuvo que ser el haber podido conocer personalmente a Felipe González (les cuento que al día siguiente de estar con él me llamó a Tenerife para contarme su conferencia sobre la “globalización”: estaba privada).

Finalmente los noventa y hasta nuestros días a los nietos nos han relevado los bisnietos, primero con Conri y Miguel y hasta llegar a los veinte de los que hoy todos disfrutamos. Aída, gracias a su hija Carmen, se nos hace abuela de Paula y Alejandro (aunque ya había empezado a sentirse continuada con los hijos de su querida Juani).

En este tiempo también hemos ampliado nuestra presencia en otros lugares, instalando un cachito de la familia en Tenerife (lo siento, pero la vida es así). Tuvimos que abandonar La Laja y situarnos entre Las Canteras, San Cristóbal y La Moraleja. Hemos cambiado nuestras aficiones (ya no se juega al envite o al cinquillo, ni se siguen las regatas de vela latina, sólo algunos pocos van al fútbol, y a la generación ahora entrando en la madurez no nos ha dado por la cocina, como a nuestras madres). Ahora hemos entrado en el mundo del Bel Canto, gracias a Maribel y a su coro navideño de Carlos, Aris y Conrado, y hemos podido añadir a las esculturas de tío Juan los preciosos cuadros de Conrado y Freya.

En fin, haciendo este repaso por nuestras singularidades, queda la sensación de que no hemos parado de crecer, pero sobre todo de que sigue activo el legado que un día Poly heredó de sus padres, y al que Aída ha dado prioridad absoluta en su vida: que lo más importante es que a pesar de todos los cambios sigamos siendo la misma familia, con unos vínculos sin los cuales no seríamos capaces de afrontar nuestra vida. Todo esto es lo que me gustaría que retuviéramos en nuestra memoria de este día; el día del cumpleaños de Poly, del cumpleaños de Aída y de la celebración de nuestra historia compartida con ellas.

¡FELICIDADES!

sábado, 5 de julio de 2008

plan bolonia: luces y sombras

La ex Vicerrectora de la Universidad de La Laguna Marta Jiménez Jaén detalla a SB-Noticias las Luces y las sombras de los llamados Acuerdos de Bolonia. Un pacto educativo que implica a más de cuarenta estados europeos que aspira a lograr una total armonización de las titulaciones universitarias y a permitir una mayor movilidad entre el alumnado.
La Profesora Marta Jiménez Jaén inicia su análisis en los siguientes términos: “En los Acuerdos de Bolonia concurren más de cuarenta estados europeos, no sólo los países miembros de la UE y su objetivo es promover un conjunto de medidas en los Sistemas Universitarios de modo que se facilite la movilidad del estudiantado y al mismo tiempo, hacer del Sistema Educativo Universitario Europeo un conjunto formativo más armonioso que el actualmente existente. También se pretende que sea más competitivo y atractivo para los jóvenes en proceso de formación.”
En el capítulo de los aspectos positivos de los Acuerdos Jiménez Jaén destacó los siguientes:
“Entre las luces más notables del nuevo sistema hemos de resaltar, en lo que se refiere a España, que las titulaciones que se organizan en torno a un Grado y a un Postgrado, que abarca dos ciclos formativos que son el Master y el Doctorado. Con ello se introduce algo que hasta ahora no existía en España como es el reconocimiento de los Master como títulos oficiales universitarios. Curiosamente, ha sido la propia Administración pública la más reacia a reconocer en España la formación de postgrado.
Otro de los elementos positivos del nuevo Sistema Educativo Universitario y que plantea un mayor reto, es el de la transformación metodológica en la Universidad. Hasta ahora, en España no se habían incorporado "oficialmente" las aportaciones de las experiencias docentes surgidas a lo largo de varios siglos. En España la enseñanza universitaria ha priorizado los modelos en los que el profesor imparte sus lecciones magistrales, mientras el alumno se limita a coger apuntes y a examinarse. Con la Convergencia Europea se nos obligará a pensar en el proceso de aprendizaje del estudiante y esto, en la universidad española, es bastante revolucionario. El objetivo no será tanto el de dar clases sino el de trabajar como docentes para que los estudiantes aprendan. De todas formas, a los profesores no se nos va a imponer ninguna metodología.”
Marta Jiménez describió a continuación las aristas que valora como más preocupantes e irregulares del nuevo Sistema Educativo europeo:
“En relación a las sombras decir que éstas no están tanto en los propios Acuerdos de Bolonia, sino que más bien podemos hallarlas en cómo vamos a poner en marcha ese marco de reformas, cómo vamos a coordinar a las Universidades con los Gobiernos de las Comunidades Autónomas y con el Gobierno del Estado. Yo creo que uno de los grandes problemas es que estamos en un tiempo en el que se está exigiendo a la Universidad y a toda la Enseñanza en general, que nos sometamos a la lógica del mercado. Quieren introducir la lógica de la maximización del beneficio y de la competitividad, se nos está obligando - no desde Bolonia- a ciertos modelos de financiación universitaria que luego se intentan justificar en el Proyecto de Bolonia: se pretende que las universidades compitamos por la clientela y por la financiación en el mercado, y no creo que esta política sea la más correcta. La Universidad es un servicio Público y por lo tanto, no se ha de trabajar tanto desde la lógica de la demanda como desde la óptica de cubrir las necesidades de servicio público que plantea la propia sociedad en la que la Universidad está inserta.
La otra limitación importante del Sistema Educativo de Bolonia viene representada por la llamada "Lógica de la Burocracia". Se trata de una apuesta por la exigencia de una eficiencia a toda costa. Es claro que Las Universidades tienen el deber de ser eficaces y de funcionar bien, pero es la Universidad tiene que buscar su calidad desde criterios académicos y no como una imposición burocrática.”
San Borondón, 18/06/08


Diapositivas de las Jornadas sobre el Plan Bolonia:
http://cid-04373121402bd195.skydrive.live.com/self.aspx/ponencias/estudiantes%202008.pdf

jueves, 26 de junio de 2008

mi docencia

En conjunto, todas mis experiencias formativas, investigadoras y docentes evidencian lo que yo percibo como el principal rasgo de mi trayectoria: el afán de vincular mi trabajo y formación a los compromisos e inquietudes con la democratización educativa y social. Una apuesta clara y decidida por la democratización, primero, de los objetivos y procesos de la toma de decisiones institucionales en la educación. Democratización también de la enseñanza para que efectivamente contribuya al establecimiento de mayores cotas de justicia social, más allá de la mera conformación de políticas de igualdad de oportunidades. Y finalmente, democratización de la propia docencia universitaria, que siempre he entendido como un compromiso intelectual, y por tanto, ineludiblemente sometido al requisito de la coherencia y la rigurosidad. Una práctica docente que persigue la formación de los alumnos y alumnas en una comprensión crítica y cabal de sí mismos y de la realidad en la que se hallan inmersos, de modo que puedan descubrirse en esa realidad como protagonistas activos de los procesos y dinámicas de transformación educativa y social.
Para lograrlo, priorizo en mis asignaturas una actitud problematizadora, sugiriendo principalmente que no se pueden dar visiones y respuestas únicas y lineales a los temas que abordamos. Y, sobre todo, se intenta que el alumnado comprenda que esta tarea no es fácil. En ese sentido, y para dar término a la exposición, remito a las palabras del escritor Muñoz Molina que hago extensivas a la enseñanza de la Sociología:

“Cunde desde hace ya demasiados años la superstición irresponsable de que el empeño, la tenacidad, la disciplina, la memoria, no sirven para nada, y de que cualquiera puede hacer cualquier cosa a su antojo. Eso que llaman lo lúdico se ha convertido en una categoría sagrada: del aula como lugar de suplicio que aún llegamos a conocer los de mi edad, se ha pasado a la idea del aula como permanente guardería, lo cual es una actitud igual de estéril, aunque mucho más engañosa, porque tiene la etiqueta de la renovación pedagógica. Un síntoma de esa tendencia a la pereza y a la falta absoluta de rigor es una mediocre película que estuvo de moda hace unos años, y que ganó todos los oscars posibles. Me refiero a Amadeus, de Milos Forman. En ella se nos presenta a Mozart como un joven cretino al que el genio le ha sido conferido por una especie de capricho de Dios. Salieri, que es estudioso, perseverante, concienzudo, resulta ser un fracasado. Mozart, un idiota que no para de reír y de emborracharse y que lleva la peluca torcida se sienta de pronto al clave y compone una música milagrosa. El genio, según esta película, y según la creencia que parece imponerse ahora, no requiere trabajo ni disciplina, sino nada más que espontaneidad, juventud y descaro. Pero todos sabemos, aunque de vez en cuando se nos olvide, que las cosas que más instintivamente llevamos a cabo, las que nos parece que nos salen sin esfuerzo, han requerido un aprendizaje muy lento y muy difícil, y que la lentitud y la dificultad nos han templado mientras aprendíamos. Hablamos con naturalidad nuestro idioma, y se nos olvida los años que nos costó aprenderlo. Caminamos sin dificultad y sin ser conscientes de nuestros pasos, pero hizo falta que nos cayéramos muchas veces y que venciéramos el miedo y el vértigo para que pudiéramos andar erguidos por primera vez. (…)
…Ya decía Lezama Lima que sólo lo difícil es estimulante. Ya sé que todo esto que digo suena a herejía en estos tiempos, y que todo aquel que, en el oficio de los profesores o en el de los escritores, defienda tales convicciones, corre un serio peligro de ser calificado de extravagante, incluso de reaccionario. Pero también sé que frente a la mansedumbre, a la vulgaridad y a la irracionalidad en que quieren ahogarnos, la imaginación, la libertad y el pensamiento son las armas más nobles de las que disponemos, y que tampoco pasa nada por predicar en el desierto.”

http://cid-04373121402bd195.skydrive.live.com/self.aspx/programas%20docentes/docencia.pdf

Género y educación

Desde que finalicé la carrera también he tenido oportunidades diversas de aproximación a otra de las cuestiones abiertas en la Sociología de la Educación desde los años setenta: la problemática del género y la educación. Mis primeros contactos con la cuestión vinieron dados por la participación como asesora en la elaboración y desarrollo del proyecto "Harimaguada", una experiencia de implantación de un programa de educación sexual en la enseñanza no universitaria. La aproximación a esta temática me movió a plantearme la necesidad de realizar esfuerzos por incorporar los análisis sociológicos del sexismo al debate que se empezó a plantear en aquel contexto sobre los contenidos de la educación, esfuerzos que posteriormente me fueron útiles para participar en diversas actividades. Entre ellas se incluyen la participación en las Jornadas "Mujer y Educación. El sexismo en la enseñanza", organizadas por el ICE de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde presentamos la experiencia del proyecto Harimaguada, en diciembre de 1985; las ponencias sobre "Mujer y Enseñanza" presentadas en las Primeras Jornadas sobre la Mujer de la Confederación de STEs en Madrid, y en las Primeras Jornadas de Mujeres Enseñantes de Andalucía (celebradas en 1989); diversos cursos de postgrado y doctorado en las universidades de La Laguna y de Valencia; la comunicación presentada en la IV Conferencia de Sociología de la Educación en 1994, así como el curso impartido a las asesoras de igualdad en el Proyecto NOW Elektra de la Mancomunidad de Municipios del Norte de Tenerife.
La creciente inquietud de las instituciones públicas canarias por la problemática de la igualdad de oportunidades entre los géneros en la educación me ha permitido participar, asimismo, en los procesos de debate de los dos Planes de Igualdad de Oportunidades para las mujeres canarias elaborados por el Instituto Canario de la Mujer, así como en tres proyectos de investigación centrados en la realidad canaria en este aspecto: dos informes sobre "Género y Educación", realizados en los años 1995 y 1996, con la financiación de la Dirección General de Innovación Educativa, así como el estudio sobre "La percepción de las mujeres sobre las posibilidades de empleo y educación", realizado por convenio con el Proyecto NOW antes mencionado. En estos casos, se ha tratado de realizar aproximaciones empíricas a algunas dimensiones de la problemática del género en la educación. Así, en el primer estudio hicimos un esfuerzo estrictamente descriptivo sobre la presencia de las mujeres en el sistema educativo en Canarias. En el segundo, a través de una encuesta, intentamos conocer las expectativas y orientaciones del alumnado y el profesorado de la formación profesional de Gran Canaria y Tenerife en torno a la elección de ramas de especialización y sus posibilidades de empleo. Y finalmente, en el estudio realizado para el Proyecto NOW, a través de la metodología de grupos de discusión, intentamos evaluar las percepciones que tenían mujeres de diversa procedencia social, de distintas generaciones y bajo diferentes relaciones con el mundo educativo y laboral sobre las posibilidades de acceder y desarrollar el trabajo doméstico, el trabajo asalariado y el papel que en todo ello jugaba el acceso a la educación. En esta temática he ido publicando diversos trabajos, sobre el papel de la educación y el conflicto de género, y también sobre el análisis del profesorado desde la perspectiva de género:

http://cid-04373121402bd195.skydrive.live.com/self.aspx/articulos/art%c3%adculo%20t%c3%a9mpora2.pdf

http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/2908/1/Feminismos_1_12.pdf

http://cid-04373121402bd195.skydrive.live.com/self.aspx/articulos/el%20g%c3%a9nero%20en%20el%20profesorado.pdf

http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2977_5_117533__Opinion-Paridad-genero-facultad-medicina